23 de julio de 2012

Cuando el avión de la vida despega lo hace en un viaje sin retorno *


A veces hay palabras que no llegamos a pronunciar, palabras que acaban convirtiéndose en tatuajes de un suspiro, tan inaudibles que se olvidan tras apenas unos segundos.
Cuando esto ocurre nos preguntamos lo que hubiese sucedido si hubiésemos sido capaces de decir lo que sentíamos.
Y es que alguien, no hace mucho tiempo, afirmó: "A veces sólo recordamos aquello que nunca sucedió". En este preciso instante soy capaz de afirmar que comprendo lo que quería decir.
No sé cuanto tiempo ha transcurrido desde que escuché aquella frase hasta que he conseguido descifrar su verdadero significado; pero de lo que estoy realmente segura es de que, da igual el tiempo que pase, jamás podré olvidar aquello que me hizo abrir los ojos y comprenderla.



7 de julio de 2012

The songs of the trees.



La imagen de aquel lugar se dibujo ante él. Una imagen de algo totalmente irreal. Un lugar que parecía mágico y que consiguió transportarlo al escenario de una película de fantasía.
Sus ojos se posaron tímidamente en uno de los árboles. Un roble viejo que, el chico habría jurado, pareció sonreírle. Pestañeó ante aquella extraña visión y dirigió su mirada al frente.
 ¿Dónde estaba? No lo sabía, tampoco conocía el modo en el que había llegado. Sin embargo, no le importaba. Lo único que realmente era importante era que estaba allí.
 Soltó todo su equipaje y salió corriendo hacia la libertad. Permitiendo que el mundo quedase tras él. La ciudad se había llevado su espíritu, necesitaba ser libre de nuevo e intentaría conseguirlo.
  No obstante, sin él saberlo, el destino tenía preparado un plan para él. Un plan que conseguiría acabar con aquella sensación de libertad que estaba sintiendo...