23 de septiembre de 2013

Sé tu propio héroe



Vivimos una época de la que nadie puede protegernos, donde la justicia penaliza más un robo que un asesinato, los políticos son corruptos y los científicos anuncian pan de molde.
 Pero parecemos no querer percatarnos de nada de esto, haciendo ver que no va con nosotros, como si realmente no nos afectara y es que, en cierto modo, así es.
  Me gustaría saber dónde está ese mito llamado valentía que, hace no tanto tiempo, llevó a muchos hombres hasta la misma muerte; quiero saber en qué lugar se esconde el honor. Aunque en el fondo, me parecen dos leyendas urbanas que hacen compañía a la lealtad  en el país de Nunca Jamás (o en el de las maravillas, lo mismo da). Y, bueno, quizá me esté yendo por las ramas pero me niego a pensar que hemos llegado a un punto en el que la mentira gana votos y, la verdad, es prácticamente inexistente. No quiero creer en una sociedad que sólo juzga a las personas por cómo viste y no por lo que realmente piensa.
  ¿Dónde ha quedado la inquietud por recibir una carta importante? ¿Y dónde están los momentos en los que el cara-a-cara era la única situación capaz de dejarnos expresar lo que sentíamos?
  Einstein tenía razón, que la tecnología nos ha hecho volvernos más inútiles (y un poco insensibles, para qué mentir) y no querernos aceptarlo. Pero, a pesar de todo, hay una chispa que mantiene viva la llama de la esperanza, que nos convence a nosotros mismos de que esto es sólo un bache en la evolución y que, quizá, nosotros somos el cambio que el planeta necesita. Hay, dentro de todos nosotros, un pequeño susurro que, cuando estamos solos, nos grita al oído: "Sé tu propio héroe"

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21 de septiembre de 2013

Un amor pasajero de un tren sin destino

Ella solía salir de noche, como la luna. Solía decir que de noche todo se veía distinto, que caminar bajo las estrellas equivalía a hacerlo bajo un millón y medio de sonrisas que, desde otras galaxias, pretendían iluminar su camino.
Ahora todo ha cambiado. Hace tiempo que no logra esbozar más que sonrisas rotas, todo es distinto desde que le rompieron el corazón; desde que descubrió cómo amar, cómo vivir con dos corazones y hacer que ambos latan al mismo tiempo,a la misma velocidad.
Pero sabe que el amor es algo más que conseguir que dos corazones vayan a juego... y precisamente por eso se odia.
Se odia porque, aunque lo niegue, tiene los sentimientos escritos en minúscula, tatuados en su piel... pero incluso un alienigena ciego a cien años luz podría leerlos y, eso, le preocupa porque, si descubre cómo se siente, sabe que su sonrisa se desvanecerá y, entonces, una de las estrellas del cielo desaparecerá.


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10 de septiembre de 2013

De precipicios superficiales y orillas profundas



Me gustaba perderme en ese rincón que quedaba entre tus amaneceres y mis madrugadas.
Me gustaba perderme durante noches enteras y recordar que el tiempo iba a pasar quisiésemos o no, únicamente pararme permitiendo que la razón hiciese la labor del corazón.
Y ahora me he hallado al fin, aquí, desafinando las cuerdas de una guitarra que jamás toqué, sonriéndole a un cielo que no hace más que llorar, que deja caer lágrimas por todas aquellas relaciones que pudieron ser y, al final, se desvanecieron del mismo modo en que lo hizo el humo de aquel cigarrillo que nunca llegamos a compartir.


4 de septiembre de 2013

Esta madrugada llueve en la ventana de mi corazón


 Hay momentos en los que piensas que el futuro está lejos, que el mundo va demasiado lento como para alcanzarte, que el mañana está tan cerca que apenas te habías percatado de que, si te giras, te encontrarás con él cara a cara.
Tengo la mala costumbre de aspirar a demasiado, tratar de agradar a todo el mundo, hacer trabajos que no me corresponden, consolar a quien nunca me oirá llorar, reírme de chistes que ni siquiera he comprendido.
Puede que tema a algo que aún hoy desconozco, algo que no existe más que en mi imaginación, quizá solo tema a ese amigo que me invita a beber para que le olvide, ese que todos conocemos bien, al que prestamos demasiada atención: el pasado.
Pero, precisamente eso, me ha obligado a darme cuenta de que lo pequeños detalles son los mejores. Porque me niego a pensar que nos desvaneceremos como suspiros, que se olvidarán de nosotros, de las personas a las que quisimos, de lo que vivimos... Por eso continuo creyendo en las promesas, en las buenas intenciones, en las miradas que hablan más que las palabras y en los silencios que gritan sentimientos. Porque la vida es una partida de ajedrez en la que nos avisan del jaque en cuanto comenzamos a tener uso de razón y, nosotros, acabamos de colocar el tablero sobre la mesa.

1 de septiembre de 2013

Wanting to be someone else is a waste of the person you are (Kurt Cobain)


Narras experiencias propias 
como si fuesen ajenas, 
como si no fuesen contigo, 
como si aquella botella de Vodka se hubiese consumido sola, 
como si esa canción de ascensor que ahora escuchas estuviese ahí por casualidad, 
como si tus monstruos ya no te atormentaran cuando, 
en realidad,
están cada día más presentes; 
y al mundo no le importa, 
nadie te comprende, 
tú tampoco tratas de hacerlo.
Te bebes las emociones mezcladas con un poco de alcohol 
para tratar de destruir a los monstruos 
y, 
estos, 
solo se alimentan. 

Piensa en lo que haces, piensa en lo que dices, piensa en lo que piensas.



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