20 de octubre de 2013

Abrumadoramente distintos

Coincidieron en una época en la que ella acostumbraba a no ser más que una chica inocente, con los ojos excesivamente grandes y el corazón roto de tanto usarlo sin saber cómo.
Él no quiso entrar en aquel caos conocido como su vida pero ella lo introdujo, quizá a traición, y, para qué negarlo,a él le encantó.
Porque ninguno de los dos barajó la posibilidad de que una mirada pudiese revelar tantas cosas sobre una persona a la que ni siquiera has tenido el placer de hablar.
Eran tan escalofriante iguales, tan abrumadoramente distintos; que por separado lo fueron todo y, una vez pensaron que había una mínima posibilidad de estar juntos, su algo particular dejó de tener sentido y, de nuevo, aunque habían pensado que se iría, la nada volvió porque, a diferencia de ellos, por suerte o por desgracia: ella, sí es fiel.


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17 de octubre de 2013

Everything has changed

 

 Las cosas cambian, se nos van de las manos, huyen de nosotros y, mientras, nos dedicamos a verlas huir, como si esperásemos que estuviesen lo suficientemente lejos para percatarnos de que el tiempo se ha escapado, que las cosas no podrán volver a ser iguales, que las relaciones se enfrían y, esa persona con la que compartiste mil y una noche en vela, ahora sólo es un habitante más de este monótono mundo a la que no sabes qué decir, te das cuenta de que prefieres que esté lejos de ti. Que, aunque antes quisieras verla cada día, ahora te es indiferente.
  Y te gustaría (¡Claro que te gustaría!) recuperar aquello que teníais, porque era especial y sólo vosotros lo sabéis... pero ahora es imposible y duele...
  Quizá lo peor es que no es un dolor físico, es un dolor profundo, punzante, real, que nunca va a desaparecer y que, cada recuerdo, únicamente logra enfriar más.
  Ahora únicamente te tienes a ti y, eso, es suficiente o, al menos, es lo que te dices a ti mismo.

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15 de octubre de 2013

Mi destino (+1) *

   No es que no quiera escribirte, es que las palabras son egoístas (por eso soy de letras, porque yo  también puedo serlo cuando me lo propongo). Nunca he sido ese tipo de persona que ha gustado al resto, simplemente he sido yo.. eso me ha demostrado que al mundo no le gusta que seamos nosotros mismos, parece que siempre tiene algún plan ¿Y si el destino no nos quiere?
  Pues, seguramente, a ti no te resulte difícil conquistarlo; sin embargo, yo me conformaré con mirarle mal y demostrar que puedo ser feliz con poca cosa ¿Sabes? Hace algún tiempo encontré a unas personas a las que, creo, había estado esperando conocer toda la vida. Para mí ellas son mi destino (+1). 
  Es extraño como siete personas son capaces de hacerte reír o llorar con tan poca dificultad, como si quisieran ver tu sonrisa cada otoño o, prometerte que pasaréis juntas muchas primaveras y es que, en invierno, si las tengo a mi lado, no necesito nada más para sentir calor. 
  Por eso, ahora que el verano llega a su fin, le pido a su brisa que me permita disfrutarlas un poco más.



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1 de octubre de 2013

Don't kiss me hard if you're going to leave me*



Volvió al pasillo del hotel en el que se alojaba, enfundado en su vieja gabardina dos tallas más grande y un cigarrillo a medio consumir entre sus dedos.
  Los susurros de la noche se mezclaban con gritos de jóvenes parejas y llantos de bebé pero, a él, nada le importaba por lo que, ajeno a todo, continuó su camino hacia el jardín. Sólo quería salir, tomar el aire y olvidarse de la desconocida con la que, hacía apenas doce horas, había compartido mucho más que palabras.
  La misma que, cuando despertó, había desaparecido sin dejar rastro alguno. Por un momento, creyó que el alcohol le había jugado una mala pasada y se había quedado dormido, que aquella hermosa mujer de perfectas curvas tan sólo fue fruto del exceso, del estrés o un bonito sueño.
  Quizá nunca la volvería a ver pero, hasta entonces, la imagen de la noche anterior quedaría grabada en su retina: sus respiraciones, uniéndose hasta confundirse una con la otra; sus cuerpos unidos en uno; el rojo de los labios de ella; la oscura suite apenas iluminada por una bombilla gastada... Todo y cada uno de los detalles perdurarían eternamente dentro de él.
  Sin embargo, no se daría por vencido hasta volver a hallarla. Simplemente porque, aunque ni él mismo lo supiese, la necesitaba como la luna a la Tierra; el invierno, la nieve; Zeus a Atenea o las flores al sol: cerca, muy cerca... tan cerca que, aunque le costase vivir, continuara necesitándola. 
  Era extraño: apenas la conocía y ya la echaba de menos.