24 de diciembre de 2014

Sincronización de bioritmos


Fíjate si estoy loca que, por un momento, creí oír a los gatos susurrar tu nombre por las calles. Aún conservo el recuerdo de las mil historias que nos quedaron por vivir. Están en una esquina, en la misma en la que decidimos que, algún día, las llevaríamos a cabo, que seríamos los primeros seres de la faz de la tierra en cumplir sus promesas.
Pero, ya ves, no logramos desmontar la teoría del imperfecto humano.
Habría sido tan bonito, tan extremadamente cursi, lograr sincronizar nuestros corazones, conseguir que latiesen al mismo ritmo, llevarlos a juego.
He llegado a un punto en el que ya no sé si uso el alcohol para ahogar mis penas o es él el que las emplea para empaparse de algo amargo. Quizá ambas sean ciertas, en universos paralelos. Quizá, también en uno de esos otros universos, aún el mundo continúa envidiando la vitalidad que desprendemos, nuestra recién nacida juventud.
La Vía Láctea, a pesar de todo, acabó con nuestras posibilidades. Permitimos, sin inmutarnos, que todo se convirtiese en la pesadilla de una noche de otoño, que la razón ganase una batalla tras haber perdido las mil previas. Y me niego a borrar cien de esas historias mencionadas, por si algún verano, por lejano que sea, te decides a volver.

19 de diciembre de 2014

Noches de mentiras, noches sin bohemia




Podríamos fingir que nada sucedió, que continuo aquí, que puedo volver esta noche a regalarte un amor del que, hace ya algún tiempo, carezco. Lo reconozco, necesito convertirme en el poema que recites antes de dormir. Necesito convertirme, aunque sea por espacio de algunos segundos, en el centro de tus más ansiosas miradas. En uno de esos abrazos que, al partir, te destrozan por dentro, que te dejan con la incertidumbre de si es, o no, la última vez. 
Te propongo algo: seamos, juntos, dos estrellas perdidas en la inmensidad de este insignificante universo, dos estrellas que desprenden su luz poco a poco, teniendo consideración con estos simples mortales ajenos a la perfección de tus labios. Seamos efímeros, como las burbujas de una copa de champage. Seamos un soliloquio de Romeo a medianoche, el llanto de Julieta a plena luz del día. 
Sé mío por una noche amor,
y yo seré tuya toda la vida. 

2 de noviembre de 2014

Cuando nuestros sentimientos ardan


Aquel cálido y pesado amanecer me dejé llevar por él. Permití que sin rozarme arañara mi corazón como si de un felino asustado se tratara.
Supongo que, pese a todo, en mi cuello aún hay una calle que lleva escrito su nombre en cada esquina, cuya dirección principal ha de coincidir con la del número de besos que no nos dimos, o con el de las promesas que el viento, queriendo jugar a ser un niño caprichoso, se llevó consigo para no devolver jamás a sus legítimos dueños.
¿A veces, o a besos?, pregunté. A versos, sonrió. Porque no exagero si confieso que era tan impredecible como la chistera de un mago: a simple vista, parece vacía. Bonita, pero vacía al fin y al cabo; no obstante, una vez comienza el truco, se convierte en un maravilloso lugar repleto de objetos que nadie hubiese creído lograr hallar en un espacio tan reducido.
He de pensar que lo mismo sucedió con nuestros sentimientos, no fueron más que un truco, una ilusión, una paloma blanca que echó a volar lejos de nosotros sin que apenas reparásemos en que se nos escapaba de las manos.
No quiero creer que fui yo la culpable, que aquella ligera paloma murió un gélido anochecer porque no estuve ahí para ofrecerle unos brazos que la cobijasen del frío que nuestros corazones emanaban.


10 de octubre de 2014

Bye, kitty.



Solía pedirle a los gatos alguna vida extra, consciente de que a ellos les sobraba y, a él, no le venían nada mal.
Pero desconocía que aquel no era como el resto de felinos, aquel tenía una historia que, fácilmente, podía leerse entre sus bigotes, deducirse en su mirada.
Él había muerto seis veces antes, era un gato enamorado de la luna que, ahogando sus penas, se había ahogado también en busca del reflejo de aquel redondo ser en forma de queso.
Y así estaban: por un lado, el hombre que amaba la vida; por el otro, el gato novio de la muerte que, por séptima vez, dejaría caer sus sentimientos al suelo aun a sabiendas de que, pese a todo, éstos caerían de pie.
O quizá no, quizá se rompiesen en mil pedazos como aquel corazón que, desde hacía algún tiempo, latía en su interior plagado de arañazos.
 

5 de octubre de 2014

Lo nuestro


Lo nuestro no fue un amor de verano.
Porque nos conocimos pasado noviembre y los sentimientos no llenaron el vacío que antiguas heridas nos habían ya dejado.
Lo nuestro no fue un primer amor.
Porque habíamos querido hasta volvernos locos mucho antes, y nos deseamos como cuerdos, con límites que nos ataban a la realidad.
Lo nuestro no fue amor a primera vista.
Porque estábamos ciegos y permitimos que el corazón sustituyese al resto de sentidos, olvidando obviedades que no iban con nosotros a pesar de hallarse a nuestro lado.
Lo nuestro no fue el amor de nuestra vida.
Porque nos quedaba mucho camino por recorrer en este mundo, y no pretendimos avanzar un solo paso juntos.
Lo nuestro no fue un amor de noches.
Porque las madrugadas mataron los pocos atisbos de sentimientos que se atrevieron a asomar la cabeza.
Lo nuestro no fue amor.
Porque nos quisimos, pero no lo supimos descifrar hasta que fue demasiado tarde; porque nos amamos sin sentido, con rumbo fijo e ideas dispersas.
Y seremos de esos que no saben cuál es el peso de las palabras, de los que no quieren ceder ni un gramo de amor a este mundo necesitado de cariño.
Seremos de esos que se desean en diciembre para desenamorarse por segunda vez y no ser vencidos por mañanas vacías de sentimientos; los que niegan enamorarse para engañar al mundo pensando, erróneamente, que este les dará ventaja.
Seremos amantes que se quieran más que a nada pero; sin embargo, no se amen.
Seremos nosotros y, cualesquiera que sea la definición de esto, no logrará explicar lo nuestro.



10 de septiembre de 2014

Nos encontraremos en el epílogo

Hemos llegado a un punto en que no sé si te necesito aquí o lejos de mí pero, si vienes, lo comprobamos antes de olvidarnos.


El amor y el olvido van de la mano.
El amor sucede, se queda un tiempo, que según los científicos viene a ser de entre dos semanas y tres años, y, después, se consume poco a poco. Es justo ahí, justo en el instante en el que decides que va a desaparecer, que ya no quieres que esté más contigo, en ese preciso momento, ahí, aparece el olvido. Su labor es fácil pero larga, pasará una gran temporada a tu lado, depende de cuánto te afectó realmente su inseparable compañero.
Al primero de ellos es difícil reconocerlo porque suele aparecer en las noches de verano, disfrazado de sonrisas tibias o de miradas que cuentan historias; sin embargo, en ocasiones, viene a ser el único medio para sanar las heridas de un corazón roto y dañado por recuerdos que nunca dejaron de cicatrizar. Un corazón herido por los daños colaterales del olvido.
Hemos llegado a un punto en que no sabemos si el amor cura el olvido o al revés. Quizá sea cierto eso que decía Neruda; quizá el amor dura demasiado poco y, el olvido, demasiado...
...a secas.


6 de septiembre de 2014

Las hadas no escriben


No sé cómo podéis seguir creyendo en cuentos de hadas cuando, es bien sabido, nadie les enseñó jamás a escribir. Sobra decir que el amor no es más que un invento de marketing que nos creemos demasiado bien y, los príncipes azules, sólo unos impresentables sapos disfrazados con sonrisas seductoras y miradas envenenadas. Pero no, nosotros somos tan incongruentes que seguimos creyendo en todo esto, en pequeños seres alados de rostros celestiales que reparten el amor con sus baritas mágicas, transforman calabazas en carrozas y crean vestidos pomposos junto a todos los animales del bosque. 
Nosotros, soñando despiertos, buscando la magia en lugar de crearla. Porque el secreto está ahí, en crear el momento, el instante; en adelantarnos al destino, al tiempo.
El secreto está en dejar de ser racionales y comenzar a sentir que estamos equivocados, en gritar a los cuatro vientos que creemos en las hadas para que, desde donde quiera que esté, Campanilla vuelva a brillar.

31 de agosto de 2014

Que la ciencia me perdone, que yo a ella no.

La artista de esta foto (y también la modelo) es Andrea Marquez (click aquí para ver sus geniales fotos) muchas gracias♥

Todo lo bueno en la vida, es efímero.
Esa canción que adoramos tiene un último acorde que, a los tres minutos, marca el fin de su vida; el té se enfría en, apenas, unos segundos; y el amor, el amor no dura más que quince míseros días.
O eso dice la ciencia.
Pero, aun así, qué más da, nadie busca enamorarse. Hoy en día la gente únicamente pretende conocer de cerca un sentimiento del que todos hablan, alimentar a los ilusos insectos alados que habitan sus vientres con ilusiones que, a la larga, acabarán destruyéndolos, destruyéndoles. Ellos buscan comprender las letras de las canciones o el porqué de la poesía.
Nadie busca enamorarse. Porque, el amor de verdad, no es ese que nos venden, ni siquiera rosa, sino rojo. Rojo como la sangre que corre por tus venas, cada vez más deprisa; como la pasión que te hace sentir vulnerable y te deja arañazos en el corazón. Es ver cómo lo que te mata te da, al tiempo, la vida.
Así que no te atragantes con el sabor amargo de una emoción que sabes imposible y permítete el gusto de poner tu canción favorita una y otra vez, aunque no la comprendas; beber tanto té frío como te plazca y amar cuánto consideres oportuno, no sólo durante el tiempo que un grupo de científicos con el corazón roto, ha decidido que lo hagas.
Pero, ante todo, tú no busques amor. Porque el amor no se busca, el amor te encuentra.



6 de agosto de 2014

Adiós a "!Fantastic Stories"

A veces cambiar se hace tan necesario como respirar. A veces no podemos elegirlo, a veces sólo pasa.
Pasa que, definitivamente, sabes que hay algo de tu vida (o de tu blog) que ha de tomar un nuevo rumbo. Y, para continuar siendo feliz, debes achacar esa decisión de la mejor manera posible porque, ¿cómo pretendes que alguien de fuera se quede en un sitio al que no dedicas ni tiempo, ni atención y, para ser sinceros, ni siquiera a ti te convence? Que sí, que es cierto que, en ocasiones, ni nosotros mismos somos capaces de ver qué hacemos mal pero, al mirar mi blog, me he dado cuenta de que hay cosas que tienen que hacer su metamorfosis de una vez o, dicho de otro modo: tengo noticias.

Lo primero, mi twitter, está de vuelta y es: @rockandmarie
Lo segundo, mi instagram, también, y es: @rockandmarie (el que me siga no se va a arrepentir, os lo aseguro, la fotografía es otros de esos dones que no tengo pero que, al parecer, me gusta aparentar)
Lo tercero, el blog pasa de llamarse "!Fantastic Stories" a llamarse "Los latido de abril" y, también, iré cambiando las imágenes de las entradas anteriores (algunas las voy a eliminar), por mis propias fotografías (que no quiere decir que vaya a salir yo en las fotos jeje) dicho esto, espero que no sea demasiada información que procesar y, nada más, también desearos un feliz verano y una feliz vida.


Besos con sabor a nuevas etapas♥

23 de julio de 2014

Pasados muy presentes

Hay lugares, canciones y personas que, pase el tiempo que pase, jamás podremos desterrar de nuestros corazones. Que sentiremos cerca aunque estén a kilómetros, o a años luz. Y volver a ellos será como retroceder en el pasado, como abrir un portal en nuestro presente que rompa todos los esquemas de nuestro soñado futuro. Aun así, lo haremos.
Y conscientes de que es demasiado tarde, lloraremos.
Porque el tiempo ha hecho mella en el paisaje.
Y la letra parece haber perdido todo su ritmo, su significado, ¿por qué te gustaba?
¿Y qué me dices de esa relación? Parece que se ha enfriado y la culpa no es ni más ni menos que de los abrazos que se perdieron en la distancia, y en el tiempo.
Pero, un momento, hay algo que continua intacto, imperecedero al paso de los años. Que continúa a estrenar, pese a todas aquellas veces que los usaste.
Por supuesto: los recuerdos. Los odiados y queridos recuerdos, que te harán ver aquel descampado como el más bonito parque que tu infancia pudo albergar; a esa canción, como la más bella que tus champús jamás oyeron. Y, qué decir de esa persona, ella te regaló tantos buenos momentos que te será imposible reemplazarla.
Quizá lo exageres, eso es lo malo de la nostalgia. Pero qué más dará, aun así te drogarás con recuerdos idealizados hasta la sobredosis, hasta que el pasado deje de escocer y comience a dolerte, hasta que todo te parezca más horrible que en aquella época pasada.

Y se abrirán las heridas, y meterás el dedo en la llaga, y morirás lentamente. Pero lo harás con la bendita sabiduría de un necio que, creyendo saberlo todo, se desconoce a sí mismo. Un necio que, a pesar de todo, fue feliz.


22 de julio de 2014

Un coeur muet qui parle une fois encore



Somos conscientes del riesgo, de lo que entraña, de que, por ahí, hay mucho loco suelto capaz de pronunciar sentimientos mal convertidos en palabras. Tú no quieres que nada ocurra, nada de nuevos principios, nada de finales anunciados, no pretendes ser la princesa de ningún caballero azulado y, cuando te das cuenta, te hallas a ti misma suspirando por los rincones en busca del apuesto antagonista, él es distinto, una copia exacta al resto. Porque Cupido siempre lanza sus flechas cuando estás desprevenido, cuando aún posees heridas no cicatrizadas y rasguños en el alma.
Supongo que nada de esto tiene sentido, que no hay algo que pueda captarse entre líneas, pero, de vez en cuando, es bueno vaciarse de sentimientos para llenarse de metáforas.
Sólo soy una arriesgada inconsciente en busca de lo que jamás perdió, de lo que siempre deseó y nunca poseyó; en busca de ti, de tu recuerdo, de tu ausencia, de un pasado que añoro y un futuro que odio en el que, por desgracia, tú no estás presente.
De vez en cuando miro al cielo y me río de los pobres inocentes que hablan de amores de verano sin saber que los de invierno son más cálidos, bonitos, sinceros y, por supuesto, únicos. Me hace gracia ver cómo continúo quejándome de hechos improbables y, aún así, sigo deseando que ocurran al tiempo que les temo. Me hace gracia ver cómo en el fondo confío en el tiempo.
Es cierto eso que no dicen, a veces, el alma se empapa, la sangre se vuelve tibia y el corazón un poco más duro porque, tu cuerpo, tiene memoria y, ¿qué pretendías, volver a amar después de haber sufrido tanto?


18 de julio de 2014

Arañando corazones rotos

"Ahora solo queda esperar a ver qué dice el destino, saber si me matará la vida o hace ya tiempo que, aunque muerta, vivo"




Vemos la vida alejarse, acaso ¿no es esto lo que llaman vida? Pasar el tiempo fingiendo ser distintos, los viernes buscando algo que ni siquiera has perdido, los veranos de playa en playa, la vida de muerte en muerte. 
Tanto tiempo ocultando lo que sentías, compartiendo veladas con el cielo estrellado, bailando al ritmo de una música que aún hoy eres incapaz de comprender, metamorfoseando tu apariencia, achacándolo al comienzo de nuevas etapas, ocultando que era algo más, era una necesidad inminente de hallar a alguien en quien lograr confiar.
Trataste de saciar tu sed, buscaste un oasis en mitad del desierto y se dedicaron a desviarte del camino. Trataron de hacerte creer que estarían ahí siempre, quizá creíste que mentían, te dieron la razón.




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15 de julio de 2014

Un hipotético fu(tu)ro



No voy a negarte que si te vas lo superaré
que quizá llore por ti
un rato
e incluso dos,
pero al tercero no seré yo la vencida.

Que te quiero como a nadie,
que me gustas como a todos
que nos busco como tantos
pero eso no será suficiente.

No creo
en el amor eterno,
los finales con perdices sobre la mesa
y las mariposas del estómago que viven sin sustento.
Pero tengo fe
en ti
en mi
y en un nosotros,
que con
o sin
fecha de caducidad,
podría deslumbrar a toda la ciudad.

Porque el amor puede no ser eterno pero
créeme
mi recuerdo quedará envasado al vacío que
un día sin avisarte
dejaré al partir
                                (tu corazón).

Y eso,
eso ni el tiempo
ni el espacio
ni siquiera el mismo Einstein,
logrará curarlo.

13 de julio de 2014

No hope, no love, no glory


Algunas personas nacen con estrella, con magia en la mirada, con sonrisas multiusos, con capacidad  para manejar las emociones a su gusto.
Por extraño que parezca, hay quien viene a este mundo con una paleta de colores debajo del brazo, para los días grises. Gente que hará que tus enormes problemas se desvanezcan como suspiros y que, al poco de contárselos, dejen de tener importancia.
Son una especie dulce, en peligro de extinción, necesitada de (dar) cariño, que quieren vivir la vida y, por qué no, que te unas ellos en la búsqueda de una felicidad que, por suerte, lleva a su lado desde que llegaron al mundo. Aunque no se den cuenta.
Si te encuentras con alguien así consérvale, ¿sabes?, no hay muchos y, desde mi punto de vista, son las mejores personas porque, para qué negarlo, están locos y, su locura, lo cura todo.


30 de junio de 2014

Un mundo carente de (co)razón

Nos destruiremos, sabemos cómo hacerlo y acabaremos reincidiendo. Dejaremos que la razón se haga añicos como consecuencia de nuestros actos.
No hallaremos nada en el pasado. No hallaremos nada en el futuro.
Sabremos valernos del presente y del vacío que dejaron unos sentimientos ya extintos.
No habrá que aguardar la llegada de algo que no vendrá.
Mientras, el resto del mundo se encargará de juzgarnos, como viene haciendo desde que olvidó a usar el corazón.
Pero continuaremos actuando como nos venga en gana.
Romperemos los esquemas de las ideas preconcebidas
para que la perfección sea sólo el mal recuerdo de un ayer  lejano.
Y con todo eso continuaremos, con nuestra extraña costumbre de actuar sin pensar, de respirar aun sabiendo que el amor está en el aire.
Continuaremos en el presente, mientras existan vacíos que llenar.
Porque no importa las lágrimas que derramaste sin sentido en invierno.
Lo que de verdad merece la pena, es el rumbo que diste a cada sonrisa de verano.


20 de junio de 2014

But I set fire to the rain


Podemos medir las distancias que no existen, podemos utilizar el sistema internacional o el nuestro propio, podemos fingir querernos a centímetros u odiarnos a kilómetros. Podemos hacer lo que queramos, excepto dejar de querer.
Ojalá no existiesen esos kilómetros que separan de ti a esa persona con la que desearías pasar tu vida entera y que, al parecer, hizo una alianza con el tiempo para que te consumieras al respirar, para que vivieras al soñar. Únicamente quieres un maldito metro que te lleve hasta la misma Conchinchina si es necesario para perderte, aunque sea sólo por unos segundos, en esa mirada con la que desde hace tanto sueñas. Quieres sentir a centímetros la respiración de alguien que te hará derretirte, quieres sentir cómo será dejar de sentirle para siempre. Sería fantástico que unos milímetros de amor se quedasen guardados en tu corazón. Pero no ocurrirá nada, al menos, de momento. 
Porque, sí, de momento, sólo hay amores lejanos, metros demasiado caros, suspiros a distancia, amores que permanecen y que no llegan aún a rozarte el corazón pero permiten que la razón vuelva a vencer.
Y, la razón, vence.

10 de junio de 2014

L'esprit de l'été futur


Llego el momento, la época de noches infinitas y puestas de sol que consumen pieles pálidas. Está aquí la hora de soltar carcajadas, de atar madrugadas, de crear recuerdos que duelan y buscar labios que apacigüen el sufrimiento. Es tiempo de querer al cielo y odiarlo por estar tan lejos; de pisar fuerte y bailar suave. Toca despedirse de las preocupaciones. Toca dejar de contar las horas que vas a dormir y preocuparte de dar un número a las sonrisas ajenas, las miradas cómplices, las canciones que debes aprender. El momento es tuyo, despiértate, observa sonrisas, dirige miradas y pon una banda sonora a tu vida porque este, sin duda, va a ser tu instante.

9 de junio de 2014

En un verso sabrás todo lo que he callado


Cerró los ojos para verle, en su reproductor de música acababa de comenzar a sonar una de sus canciones favoritas que, sin saber cuándo ni cómo, también se convirtió en imprescindible para ella.
Le gustaba esa forma suya de utilizar símiles y metáforas incluso siendo innecesarios porque, de algún modo, se veía reflejada en ello; comenzó a pensar que aquellas tardes, aquellas miradas, aquellas palabras que compartieron, no habían sido más que parte de un bonito sueño que, ahora, había acabado de desvanecerse por completo. Nunca dejó de pensar que él era diferente, una flor que había nacido en medio del desierto, un alma demasiado noble, cuyas raíces arrancó sin reparar en consecuencia alguna.
Y mientras, ella tumbada, escuchaba el estribillo de una canción que ni siquiera tenía la certeza de no haber compuesto.
Pero el tema se acabó y tuvo que abrir los ojos. Aquello fue lo que más le dolió porque, en cuanto sonó el último acorde, estuvo segura de algo: nada volvería a ser lo mismo.


7 de junio de 2014

Escribiendo a musas invisibles


Míranos ahora, siendo dos ilusos,
hablando de un amor inconcluso.
Recuerdo que aquella noche susurré que quería que me besaras el abecedario, que ya yo te enviaría mi sonrisa mediante una reacción en cadena. Recuerdo que no me escuchaste, que me preguntaste qué había dicho y respondí que "nada". Nunca un nada había significado tanto. Solías decir que el tiempo lo curaba todo, que hacía el olvido, que algún día, cuando todo se acabase, haría su labor y me ayudaría a olvidarte. Solías decir tantas mentiras disfrazadas de verdad, solías ser tan distinto, tan distante.
Mírame ahora, aquí, escribiéndole a musas invisibles que llevan tu nombre tatuado en cada poro de su piel, a musas que te odian por no quererme, por obligarme a levantarlas de su letargo, de dónde quiera que habiten, únicamente para traerlas a este mundo cruel donde el amor más bonito es el no correspondido, donde comenzamos a conformarnos con el cariño que nos ofrecen, con los brazos fríos de alguien a quien realmente no queremos, con las caricias de unas manos que no nos aportan más que un calor helado.
Mírate ahora, dónde quiera que estés, preguntándole al tiempo por qué no se digna a curar tus heridas de una vez. Porque, al parecer, incluso a los mejores matemáticos les fallan los cálculos de vez en cuando y, parece ser, ni siquiera tú serás capaz de despejar la ecuación del amor.


6 de junio de 2014

Babia busca nuevos residentes enamorados



Ojalá algo fuese eterno, ojalá el amor, ojalá los momentos, ojalá tú, ojalá yo, ojalá nosotros. 
Puedo escribirte cómo recuerdo cosas que no pasaron, puedo describirte cómo no siento que pueda llegar a olvidar nada de esto, puedo describirte con exactitud que quizá nadie pueda ocupar este lugar, que hay canciones que me recuerdan demasiado a ti, que hay días en los que desearía ser diferente, que hay momentos en los que siento que te odio y, otros, en los que soy consciente de no poder quererte más.
Pero el resultado es siempre el mismo.
El resultado soy yo, quejándome de que nunca pasará nada y haciendo todo lo posible para no equivocarme, para no dejar que me conozcas de verdad, para olvidarte, olvidarnos.
El resultado eres tú, ahí, deambulando por mis pensamientos al ritmo de alguna canción de un grupo que sólo tú y yo conocemos y que no quiero compartir con ninguna otra persona.
El resultado son sensaciones que no comienzan, son miradas que se pierden por el camino, son billetes para Babia que nunca consumiremos, besos que se tatuarán en mis labios junto a las palabras que nunca pronunciaré ni te permitiré pronunciar, suspiros que llevan tu nombre tachado, mensajes que jamás escribiré y que meteré en un cajón junto a las fotos para las que nunca posaremos.
Quizá sí que es cierto, quizá te escribo desde el silencio del inmenso vacío que siento sin ti y que me hace más bien que ningún otro tipo de lleno, quizá me he vuelto adicta, quizá me quede aquí metida para reflexionar.
Eternamente, sin amor, sin momentos, sin ti, sin mí, sin nosotros...



2 de junio de 2014

Cielos rotos, suelos a medias.



Te propongo un trato, ¿matamos el tiempo para evitar que él nos consuma a nosotros?

Una taza de café que aguarda su dueño y un corazón que ya está vacío, sin sueños. Sueños que se fueron yendo poco a poco, que se desvanecieron, que se pudrieron y lo pudrieron a él.
Creímos haber ganado, consideramos la posibilidad de haber vencido, caímos en una trampa que nosotros mismos construimos. Y es que pensamos que todo había acabado cuando, en realidad, no había hecho más que empezar.
Solías decir que odiabas la hipocresía, manía arriesgada en este mundo. He tenido que reflexionar tanto para comprender cada una de tus palabras que supongo que ni idea de la vida, ni de ti, tengo.
Una lástima que vayamos a olvidarnos justo ahora, pero supongo que es ley de vida, aunque si es cierto lo que dicen, pasará. Nos volveremos a encontrar.


1 de junio de 2014

Buena suerte, buena muerte



No sabes cuándo comenzó todo. Pudo ser al final de aquel invierno. El mundo se había detenido, quizá porque tú le pediste que lo hiciera, porque querías digerir todo lo sucedido. Después aguardaste durante siglos a que algo distinto consiguiese hacerte sentir igual, pero fue imposible. Aquel enero se rompieron  en mil pedazos todos esos esquemas que tanto tiempo habías tardado en construir, pero aquello no era lo peor, lo peor era que te había gustado sentir cómo dentro de ti se resquebrajaban inexorablemente cada uno de los pedazos que rodeaban tu estúpida máquina bombea-sangre y que, de un modo u otro, ahora había quedado desprotegida, y descubierta, con heridas que, aunque sanaran, jamás dejarían de cicatrizar.


31 de mayo de 2014

On doit s'oublier



Besos de despedida con sabor a posibles nuevas oportunidades.
Unos labios que ya han muerto.
Relojes que piden un final, un punto, un aparte.

Quizá sea este el principio de algo que hace tiempo ya acabó,
quizá únicamente sea un descanso al fin
y al cabo
qué sé yo.

Palabras no dichas que se disuelven
en anís,
para llorar
o reír.

 Dicen por ahí que sólo los cobardes creen en el destino,
 al parecer yo no soy valiente.
Al parecer,
eso cree la gente.

Destructor de destinos, cazador de metáforas

La flor más bonita se marchita para demostrar que nada es eterno que, por mucho que te esfuerces en la construcción de ese castillo de arena, una ola traidora vendrá y, vengándose del mar que la obliga a morir en la orilla, decidirá no irse sola.
Entonces te sentarás, aguardando a que otra ola venga y te arrastre con ella, esperando a que el agua llegue y te consuele acogiéndote entre sus brazos antes de morir. Porque, sí, necesitas que alguien te dé todo el amor que te robaron pero no, no va a ser el mar el encargado de hacerlo... ni tampoco una de sus suicidas olas.
El único capaz de consolarte eres tú mismo y, desgraciadamente, es algo tan obvio que muchas veces lo pasas por alto. Por eso, deberías salir a la calle y vivir el momento o, mejor dicho: crear el momento, vivir nuevas y memorables experiencias para que un día, cuando otra ola se trague uno de tus castillos de arena, limitarte a observar cómo se aleja al tiempo que sonríes pensando en todo lo que pudo ser y fue porque, al fin y al cabo, es eso lo que realmente importa.
A veces hay que pasar página, cerrar capítulos, escribir nuevos libros, comenzar nuevas etapas: destrozar torres de arena para construir el verdadero castillo.



Leí una vez que estar triste es un modo de estar feliz, que si estás sufriendo es porque te falta lo que un día te hizo estar a gusto o, lo que es lo mismo: deberías dejar de rociar lágrimas pensando en lo que se acabó y dibujar sonrisas en tu rostro recordando que sigues vivo y aún no es demasiado tarde, que tienes tiempo (y muchas ganas) de volver a sentirte bien.

13 de mayo de 2014

Thinking out loud



El amor.
El amor es un nada que lo significa todo.
El amor es un silencioso grito en cuya onda expansiva quedamos atrapados.
El amor son momentos, hechos, palabras, gestos, miradas, caricias, sonrisas.
El amor no son "para siempre" con fecha de caducidad, sino un "intentémoslo" que dura hasta el final.
El amor es pura llama que te invade, que te abrasa, que te quema el alma.
Aunque, ¿sabes? dicen que el amor no existe; pese a ello, nosotros sí y, joder, deberíamos ser capaces de querer lo suficiente como para no ponerle nombre a lo que sentimos.
Yo no tengo ni puta idea del amor, apenas le miré directamente a los ojos antes de que apartase la mirada. Así que, siendo sinceros, no espero que, tras aquello, me atreva a volver a hacerlo.
O quizá sí: al fin y al cabo, de ningún cobarde se escribió jamás nada.


13 de abril de 2014

Otro hombre que olvidó su nombre



Sólo hay una regla:"yo te quiero, yo te hiero".
Recuerdas cosas que jamás pasaron y sonríes precisamente por eso: porque llorar es lo que la gente normal hace y, ¿para qué engañarnos? tú no eres como el resto.
Esta es la historia del mito de los dos jóvenes que se querían y, de la mañana a la noche (no al revés), acabaron odiándose o, al menos, dejaron de sentirse.
Esta es la fábula de dos almas que nunca perdían el tiempo estando juntos, sólo lo ganaban. 
Creyeron que vencerían una batalla en la que estaban destinados a ser derrotados. Ellos, ciegos de cordura cada noche y de locura cada día; hartos de recuerdos que no existen y promesas que se rompen y funden con el aire nada más ser pronunciadas; hartos de amores de ciudad con fecha de caducidad.
Porque, anoche, cuando él le pidió a su corazón alguna razón o, al menos, un cambio de estación, éste latió más rápido de lo normal y recordó esa maldita regla, esa que es única e irrepetible... pero, al parecer, también insuficiente: Yo te quiero, yo te hiero.
Y es que, paradójicamente, sólo aquellas personas que nos quieren pueden hacernos daño.




30 de marzo de 2014

El amor entra con cantos y sale con llantos



Su amor llegó una noche de esas que son frías y te hacen temblar, de esas que necesitas todo el calor que te presten y, si puede ser, alguno más. Él era otro poeta enamorado de la luna que fingió haber olvidado a su amor platónico y salió en busca de consuelo, de unos brazos nuevos. 
Porque, el suyo era otro de esos amores suicidas que acabó muriendo en el precipicio de unos labios que, entre beso y verso, le sonreían.
Y se enamoró de una mirada que ya hoy apenas recuerda, se enamoró de la boca de una loca que, a duras penas, podrá olvidar.
Su amor quiso de noche y murió de madrugada.

27 de marzo de 2014

We'll always have Pasris



Le pregunté qué película podríamos haber sido y respondió que ninguna, que no había guión que pudiese plasmar lo que sentíamos ni director capaz de hacer justicia a nuestros actos.
Me respondió que éramos tan imperfectamente perfectos que seríamos incapaces de aceptar un corten, de admitir nuestros fallos o recordar la presencia de las cámaras.
Me respondió con la mirada y me produjo una sensación que ni el mejor productor de cine podría repetir. Supe entonces que si no me volvía loca por mí misma, él se encargaría de hacerme perder la razón. Porque, nuestros corazones comenzaron a actuar como los mejores dobles jamás vistos, los actores que Hollywood siempre deseó tener y que, desgraciadamente, nunca conoció.
Quizá todo estuviese perdido antes de empezar, quizá todo se perdió por el camino, quizá no haya ningún quizá más que inventar porque, al fin y al cabo: Siempre nos quedará París y, eso, es lo que cuenta.

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Hoy es uno de esos días en los que te apetece ponerte a ver Casablanca y decides que así será.
¿Qué tal todo? Muchas gracias a esos ya 974 seguidores, sois geniales, en serio *.*
Besos, ya sabéis que para encontrarme en redes sociales a la derecha tengo en azul mis enlaces (esos cuadraditos azules, por si acaso)
En fin, ¡Mil besos!♥

21 de marzo de 2014

De cuando mi color favorito era el de tus ojos:


No voy a olvidar el color de tus ojos. Esos que apenas conocí y con los que me hubiese gustado tratar un rato más. Claros, exactamente igual que cada una de las palabras que me dedicaste únicamente a mí, como el agua del mar, el mar de las lágrimas que nunca llegué a rociar por nadie. Lágrimas que, aún hoy, continúan sin salir cuando me pregunto a mí misma si llegué a quererte en algún momento o, por el contrario, todo fue producto de mi sobredesarrollada imaginación pulida a base de tardes de lectura. Porque, aunque he tratado de olvidarme de todo, siempre vuelvo a pensar en lo mismo, en aquel cruce de miradas hacia el que nadie me guió y en el que, no obstante, me gustó quedarme e, incluso, perderme. Y es que de vez en cuando vuelvo a hacerlo: vuelvo a perderme un rato en el maravilloso, y odioso, paraíso de recuerdos en el que, a base de palabras, miradas y actos, te ganaste un puesto y del que, para ser sinceros, no me apetecerá jamás echarte. 
Porque, ahora, eres sólo eso: un recuerdo más.


Versos de una noche de verano



"Si me besas prometo que no querrás probar otros labios", susurró ella.
"Si te verso te juro que no querrás conocer otros poetas de los que ser musa", sonrió él.

Ahora sus palabras no son más que recuerdos, recuerdos de algo sucedido mucho tiempo atrás... recuerdos que acuden a su memoria para atormentarla, para que sea consciente de que jamás hallará a nadie igual, que jamás logrará querer a alguien del mismo modo.
Ella es ahora sólo la sombra de la que fue un día. Es solo la marioneta de un destino que parece haber decidido ponerle trampas, escribir el nombre de la persona a la que quiere en cada página de su vida aunque, siempre, detrás de un maldito punto y aparte
Jodidos signos de puntuación ¿Para qué los inventarían?, piensa, pobres frases que están destinadas a no estar juntas nunca; pobres enunciados entre los que un maldito, insignificante y minúsculo círculo se interpone. Malditos poemas cuyas estrofas se separan por un punto, ¿por qué unos sentimientos tan bonitos tienen que permanecer tan distanciados?
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
Él tenía razón, ¡claro que la tenía! Siempre era así. Él, capaz de adivinar cómo se encontraba por su manera de acabar las frases, que sabía cómo se sentía observando sus suspiros y era capaz de llevarla a otros mundos con sólo una mirada. Él, capaz de enamorarla cada día un poco más e incapaz de hacerle daño...
Eran tan felices que dolía; quizá por eso aquella relación se enfrío, quizá porque el calor del verano había derretido sus palabras, sus versos y, cómo no, el maldito invierno había congelado sus sentimientos y, con ello, sus corazones.
Por eso ahora no le queda más que sentarse a recordar y pensar que él tenía razón: ella ya no quiere volver a ser la musa de ningún otro poeta. Porque él no era como los demás, él siempre acababa sus poesías en puntos suspensivos...


17 de marzo de 2014

Te quiero sin menos *

Una vez dejó claro que no le importaba lo que él sentía. Se ha mentido tantas veces diciéndose a sí misma que había dejado de necesitarle que incluso ha llegado a creerlo.
Pero no le bastó con meterle en sus sueños y decidió incluirlo también en ese thriller que ella llamaba su vida . Él apareció sin que nadie se lo pidiera y sigue ahí todavía... pero no, ella nunca reconocerá todo esto, nunca le dirá ningún "te quiero" al oído ni dejará la marca de su pintalabios rojo en su cuello. Nunca nadie dirá que hacen mala pareja porque, simplemente, no son ni serán.
Y a ella no le importaría que esto cambiara, porque, a decir verdad, lleva años preguntándose a qué saben los besos y ni siquiera se ha atrevido a probarlos (¿De qué color es el amor?)
Que no, que no es como Eva y puede esperar el tiempo que haga falta, que no le importa y, aunque así fuese, la vida le ha enseñado a ser una buena actriz.
Recuerda que una vez aseguró que no volvería a pensarle: ha cambiado de opinión.
Porque llega un punto en el que el poeta se enamora de su musa y, en ese instante, deja de idolatrarla para ensalzarla aún más, para definir cuán perfecta es... el poeta deja de escribirle a la musa y, en ese momento, comienza a hacerlo para sí mismo.
Ella piensa pensarle hasta que la luna deje de salir, hasta que el agua del mar sea dulce, hasta que alguien venga y le diga que es imbécil. Va a seguir pensándole hasta que la quieran y, de momento, hay más probabilidad de que la luna duerma para siempre.
Algún día él mirará al pasado y ella quiere pensar que entre todos los episodios de su vida, allí, entre todos sus viejos amores, gustos raros y amistades que ni siquiera llegaron a consolidarse: justo ahí, estará ella.
Pero, de un modo u otro, sabe que eso es imposible... o quizá no.
Y con el quizá se queda.



15 de marzo de 2014

My heart is set on you

<<¡Maldito marketing! ¿Cómo se le ocurre hacernos creer en el amor?>>



Cuando quiso abrir los ojos, era demasiado tarde. Quizá Cupido se había comportado por primera vez, pensó. Pero no, no había sido el caso...
...a ese ángel, hay que pagarle unas clases de tiro con arco.
Porque sí, continua en una molesta melodía en bucle que no hace más que dañarle el oído. No puede cambiar, aunque lo intente, de disco: le gusta demasiado la idea de ser invisible, de ser un iluso que juega a encontrarse de bruces con la realidad.
La necesita, aunque a ella no le importe.
Porque sí, porque midió aquellos días minuciosamente y antes de darse cuenta, el calendario ya se había vengado de él. Supone que ya no le quedan casualidades buenas que gastar, supone que se fueron todas aquel maldito año en el que se conocieron.
A veces se pregunta cómo sería su vida sin ella, pero no puede y seguirá pensando que es especial, seguirá pensando en todo lo que pudieron ser y jamás serán, en lo que jamás fueron.
Él seguirá queriéndola aunque sea en silencio, aunque ella ni se entere, aunque ella ni lo intente; él los querrá por los dos.
Porque Platón estaría orgulloso de él, porque prometió tantas cosas con la mirada que es una lástima que sea cierto eso de que las promesas están hechas para romperlas.
Quizá, si se lo permitiesen, él rompería otras cosas... el silencio con un beso, por ejemplo.


14 de marzo de 2014

My heart beats for you, my soul waits for someone else


Quizá algún día logre olvidar tus palabras ficticias, tu mirada.
Quizá pueda dejar de lado todos los libros nuevos de mi estantería, a mi guitarra.
Supondría olvidarme de las tardes de lluvia con manta, película y chocolate; de los besos que no nos dimos; de esa música que, sin quererlo, habla de ti; de las noches de verano, del calor de invierno.
Quizá podría  fingir que no pienso en ti cada día, que odio sonreír, que amo las multitudes.
Quizá es una de mis palabras favoritas últimamente, quizá porque me hace pensar que aún queda un atisbo de esperanza, que no está todo perdido: que este barco en el que no-vamos, todavía no se ha hundido. 
Porque puedo hacer muchas cosas pero olvidarle no entra, de momento, en mis planes.

1 de marzo de 2014

Si tú me dices ven lo dejo todo


"Ven", tres letras, demasiados sentimientos.
Pueden significar tantas cosas...
Pero tú sólo quieres oír esa palabra salir de los labios de una persona que, por suerte o por desgracia, aún no sabe cuánto lo necesitas. Sólo quieres saber qué se siente, deseas convertir sueños en realidad, ¡cómo si eso fuese posible fuera de las películas!
Tú quieres reír del llanto, que lo otro está muy visto; quieres besar canciones que entonan versos de amor fallido; que a ti no te importará el tiempo que haga si estáis juntos.
Porque únicamente necesitas una sonrisa adecuada en el momento adecuado, y por supuesto, de la persona adecuada, para volverte a sentir en un eterno paraíso de verano en bucle del que jamás querer salir; que te gustaría incluso perderte en el laberinto de miradas, esas que son cómplices y que, afortunadamente, aprendiste de memoria en una vida pasada o, de otro modo, no hay una explicación racional para relatar esa capacidad que tienes para descifrarlas en un tiempo récord.
Tan inconformista eres que sólo quieres que ocurra algo que no va a suceder, únicamente deseas oír florecer un "ven" de unos labios que, últimamente, está marchitándose por culpa de la poca atención que les prestas.
Y, si no es así, ven y lo discutimos.




28 de febrero de 2014

Londres está a tres pasos del cielo, París a dos del infierno


23:45. Sucumbió a los brazos de Morfeo. Estaba allí, en una cama demasiado grande para ella sola, vacía de sentimientos, llena de rabia, incapaz de asumir que su amor había caducado, que debía buscar otro rumbo para su vida, todo era distinto, ella era distinta, había cambiado, todo el mundo que siempre concibió como suyo ahora se había difuminado ante sus ojos. Recordó entonces cómo él solía dormirla, narrándole hazañas inventadas que transcurrían en países extranjeros, y el modo en que, pocas noches atrás, le había susurrado al oído:  "Londres está a tres pasos del cielo, París a dos del infierno. Tú y yo en un punto intermedio, no lo olvides".


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19 de febrero de 2014

Días en los que:


Hay días en los que sientes que ya no eres tú, días que te queman por dentro y te hacen creer que no eres la misma persona, días que sientes que todo ha cambiado, que preferirías no haber vivido nunca.
Hay días que despiertan a las malditas mariposas autodestructivas que tienes encerradas en el estómago y desatan una reacción en cadena que, al principio, parece calmarte como nada lo ha hecho y, con el paso del tiempo, sólo logra torturarte. 
Es entonces cuando comienzas a pensar que nada podrá ser igual, que cada instante vivido no ha valido la pena, que cada momento que has pensado lograr algo ha sido tan inútil que cabe la posibilidad de que ni siquiera haya existido.
Porque te dices "ten paciencia, llegaran tiempos mejores" y, al final, sólo llega una molesta repetición de instantes en tu cabeza que, a veces, te parecen bonitos y, tantas otras, irreales y terribles. Porque esperando a que pase algo, sólo pasa el tiempo.
Porque ya no puedes pensar en nada que no sea eso y te arrepientes, quizá porque no sabes qué hacer o decir; quizá porque sientes que eres la única persona que se preocupa por ello.
Y, al final, sólo queda una pequeña llama que cada vez que se extingue vuelve a avivarse como nunca ningún fuego lo había hecho; sólo queda un último suspiro capaz de apagar y encender la chispas de tus recuerdos a su antojo... Sólo quedas tú y te das cuenta de algo: siempre has estado solo, sin embargo, es ahora cuando lo notas.
¡Qué irónico! El resto de personas son únicamente pequeñas piezas innecesarias en el puzle de nuestra vida... piezas que, aunque parezcan imprescindibles, puedes perder sin sentir nada. Piezas con las que podrías no vivir, sí, pero sin las que estas dispuesto a pasar.
Porque algunas piezas son demasiado bonitas para dejarlas ir...

15 de febrero de 2014

Otro títere del destino


Se acabó, se rompió, se nubló el corazón y volvió a ganar, por vez enésima, la razón.
Aquí me hallo, buscando excusas que no existen, rogándole a la luna que me trate como nunca la traté yo a ella, recordando hechos de un pasado cercano que se aleja cada día más, se aleja y se va sin que yo pueda hacer nada más que sentarme a observarlo y, si es necesario, hacerle de guía.
Dicen por ahí que de ningún cobarde se escribió nunca nada, supongo que eres la persona más valiente que existe, supongo que yo podría fingir que lo fuiste.
Pero se me da mejor la filosofía que las matemáticas y creo que he de dejar de hacer cálculos de probabilidad y suposiciones que no me llevan a ningún sitio. Aunque ahora ya es imposible, ahora incluso el solo sé que no sé nada se queda corto.



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11 de febrero de 2014

Rose

<<Rose vive de ilusiones espinadas y muere entre sentimientos que ni siquiera tiene la certeza de conocer>>.




Rose sueña con descubrir continentes, bailar sobre la luna y vivir dentro de alguna novela por unas horas.
Rose tiene un barquito de papel, unos tacones desgastados y una estantería repleta de best-sellers.
Rose sale a bailar cada noche, en busca de un pirata, de su astronauta particular, de un escritor que la haga inmortal.
La vida de Rose se ha convertido en  una película en bucle que no hace más que repetir la misma escena, una escena en la que la protagonista, ella, desfila entre sueños posibles y realidades inalcanzables. 
Por eso, cada día, Rose vuelve a casa, se mira al espejo y descubre lo que tanto teme: Rose es sólo eso, Rose.
Ese es su mayor secreto porque, en el fondo, a ella le gusta ser la persona que es... aunque ni siquiera lo sepa.



Porque, en el fondo, Rose sólo quiere hallar un poeta que la verse todos los días para, una vez caída la noche, poder besarle sin remordimientos.