28 de febrero de 2014

Londres está a tres pasos del cielo, París a dos del infierno


23:45. Sucumbió a los brazos de Morfeo. Estaba allí, en una cama demasiado grande para ella sola, vacía de sentimientos, llena de rabia, incapaz de asumir que su amor había caducado, que debía buscar otro rumbo para su vida, todo era distinto, ella era distinta, había cambiado, todo el mundo que siempre concibió como suyo ahora se había difuminado ante sus ojos. Recordó entonces cómo él solía dormirla, narrándole hazañas inventadas que transcurrían en países extranjeros, y el modo en que, pocas noches atrás, le había susurrado al oído:  "Londres está a tres pasos del cielo, París a dos del infierno. Tú y yo en un punto intermedio, no lo olvides".


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19 de febrero de 2014

Días en los que:


Hay días en los que sientes que ya no eres tú, días que te queman por dentro y te hacen creer que no eres la misma persona, días que sientes que todo ha cambiado, que preferirías no haber vivido nunca.
Hay días que despiertan a las malditas mariposas autodestructivas que tienes encerradas en el estómago y desatan una reacción en cadena que, al principio, parece calmarte como nada lo ha hecho y, con el paso del tiempo, sólo logra torturarte. 
Es entonces cuando comienzas a pensar que nada podrá ser igual, que cada instante vivido no ha valido la pena, que cada momento que has pensado lograr algo ha sido tan inútil que cabe la posibilidad de que ni siquiera haya existido.
Porque te dices "ten paciencia, llegaran tiempos mejores" y, al final, sólo llega una molesta repetición de instantes en tu cabeza que, a veces, te parecen bonitos y, tantas otras, irreales y terribles. Porque esperando a que pase algo, sólo pasa el tiempo.
Porque ya no puedes pensar en nada que no sea eso y te arrepientes, quizá porque no sabes qué hacer o decir; quizá porque sientes que eres la única persona que se preocupa por ello.
Y, al final, sólo queda una pequeña llama que cada vez que se extingue vuelve a avivarse como nunca ningún fuego lo había hecho; sólo queda un último suspiro capaz de apagar y encender la chispas de tus recuerdos a su antojo... Sólo quedas tú y te das cuenta de algo: siempre has estado solo, sin embargo, es ahora cuando lo notas.
¡Qué irónico! El resto de personas son únicamente pequeñas piezas innecesarias en el puzle de nuestra vida... piezas que, aunque parezcan imprescindibles, puedes perder sin sentir nada. Piezas con las que podrías no vivir, sí, pero sin las que estas dispuesto a pasar.
Porque algunas piezas son demasiado bonitas para dejarlas ir...

15 de febrero de 2014

Otro títere del destino


Se acabó, se rompió, se nubló el corazón y volvió a ganar, por vez enésima, la razón.
Aquí me hallo, buscando excusas que no existen, rogándole a la luna que me trate como nunca la traté yo a ella, recordando hechos de un pasado cercano que se aleja cada día más, se aleja y se va sin que yo pueda hacer nada más que sentarme a observarlo y, si es necesario, hacerle de guía.
Dicen por ahí que de ningún cobarde se escribió nunca nada, supongo que eres la persona más valiente que existe, supongo que yo podría fingir que lo fuiste.
Pero se me da mejor la filosofía que las matemáticas y creo que he de dejar de hacer cálculos de probabilidad y suposiciones que no me llevan a ningún sitio. Aunque ahora ya es imposible, ahora incluso el solo sé que no sé nada se queda corto.



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11 de febrero de 2014

Rose

<<Rose vive de ilusiones espinadas y muere entre sentimientos que ni siquiera tiene la certeza de conocer>>.




Rose sueña con descubrir continentes, bailar sobre la luna y vivir dentro de alguna novela por unas horas.
Rose tiene un barquito de papel, unos tacones desgastados y una estantería repleta de best-sellers.
Rose sale a bailar cada noche, en busca de un pirata, de su astronauta particular, de un escritor que la haga inmortal.
La vida de Rose se ha convertido en  una película en bucle que no hace más que repetir la misma escena, una escena en la que la protagonista, ella, desfila entre sueños posibles y realidades inalcanzables. 
Por eso, cada día, Rose vuelve a casa, se mira al espejo y descubre lo que tanto teme: Rose es sólo eso, Rose.
Ese es su mayor secreto porque, en el fondo, a ella le gusta ser la persona que es... aunque ni siquiera lo sepa.



Porque, en el fondo, Rose sólo quiere hallar un poeta que la verse todos los días para, una vez caída la noche, poder besarle sin remordimientos.