1 de junio de 2014

Buena suerte, buena muerte



No sabes cuándo comenzó todo. Pudo ser al final de aquel invierno. El mundo se había detenido, quizá porque tú le pediste que lo hiciera, porque querías digerir todo lo sucedido. Después aguardaste durante siglos a que algo distinto consiguiese hacerte sentir igual, pero fue imposible. Aquel enero se rompieron  en mil pedazos todos esos esquemas que tanto tiempo habías tardado en construir, pero aquello no era lo peor, lo peor era que te había gustado sentir cómo dentro de ti se resquebrajaban inexorablemente cada uno de los pedazos que rodeaban tu estúpida máquina bombea-sangre y que, de un modo u otro, ahora había quedado desprotegida, y descubierta, con heridas que, aunque sanaran, jamás dejarían de cicatrizar.


3 comentarios :

  1. Wow. El texto es desgarrador, y la imagen le da un toque aun mas fuerte.
    Muy bonito, me ha gustado:)
    Un beso.

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  2. Hermoso texto y la imagen es genial.
    Muy original.
    Besos.

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