14 de enero de 2015

Amorosos apretones manos


Ella no conocía nada más allá de las fronteras de una ciudad repleta de personas vacías; acentos franceses y poetas que mentían más que versaban; despedidas inesperadas y helados reencuentros; canciones de The Beatles y algún que otro cuento sobre la princesa que cenaba príncipes azules cada fin de semana (a la cual, para qué mentir, adoraba).
Él, por su parte, soñaba despierto con la posibilidad de hacerla creer que, en ocasiones, el amor era capaz de durar más de una noche, que, algún día, ella lograría volar pese a carecer de alas propias que, si todo continuaba bien, él le cedería las suyas.
Pero el amor no es eterno.
Todo lo que ella sentía se malgastó, aún hoy se pregunta dónde fueron a parar aquellas emociones que, tan dentro de sí, habían nacido. Todavía posee cadáveres de flores marchitas en la piel que, pese a ya no doler, continúan escociendo.
Pues el amor no era amor.
Solo creyó ver espejismos de algo que nunca existió, de un amor que no habitó más que su mente. Un amor tan ficticio que le arrancó, figuradamente, las entrañas. Quizá, sucedió algo peor.
Y, el amor, (se) fue.

1 comentario :

  1. Un amor mal correspondido? no lo lo creo mas bien refleja cuando uno entrega todo por una persona y esta apesar de amarte no te responde con la misma intensidad como tu lo haces. Fuerte la idea. un abrazo enorme :3

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