28 de septiembre de 2012

Cupido, capullo



Maldito bebé en pañales, ese que llaman Cupido al que, quizá, deberían pagar de una vez clases de tiro con arco. Maldito él, porque se ríe de los mortales constantemente, obligándolos a volver a enamorarse de imposibles: una y otra vez, como si le gustase la idea de ser el único que se divierte, como si se creyera superior y es que, en cierto modo, lo es
Porque, a pesar de todo, aunque sólo sea un capullo con alas y en pañales, tiene el poder de quitárnoslo y dárnoslo todo al alcance de su mano, nunca mejor dicho.
Y es que, como dijo Cortázar un día, quizá inspirándose en la teoría de Parménides, hay amores que están destinados a no-ser. Yo añadiría: amores que están destinados a nada más que a convertirse en chispas de una llama que nunca arderá y; sin embargo, lo suficientemente poderosa como para provocar un fuego que incendiase toda Troya
Porque, quizá es cierto, el amor no duele pero, los recuerdos... los recuerdos son las peores balas que podemos recibir y, no, no hay chalecos que nos protejan de ellos.
Al igual que tampoco hay escudos que detengan las flechas de Cupido.


1 comentario :

  1. Maldito cupido.Nos hace enamorarnos de personas hermosas, pero tal vez el amor al que nos somete no es infinito. Me duele pensar en un amor que tenga que llegar al final o tomar un descanso, mientras aun sigo amando a esa persona. Detesto esto. Pero si no hubiese sido así jamas hubiera andado con él.
    Es contradictorio lo se pero disfruto de los momentos que tengo con él.
    un abrazo enorme :3
    nos leemos

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