2 de enero de 2013

Te olvidaré cuando los corazones rotos vuelen


Trenes sin rumbo, inviernos que congelan corazones, soles que derriten sentimientos, ventanas que se empañan con suspiros que llevan tachado un nombre. 
Había de recordarse que él no le pertenecía, nunca lo hizo, ni ella a él. 
Ojalá nadie descubra, se dice, que no sabe quién es ni adónde se dirige, que no sabe si tomará el tren equivocado o, simplemente, ninguno es el correcto. 
Se halla entre cuatro paredes llenas de recuerdos que un día le pertenecieron y, ahora, son extraños. Tan extraños como la chica que desde el espejo la contempla, ¿quién eres, quién soy? Ojalá hubiese, al menos, una respuesta valida...
Quiere dejar de sentir, de martirizarse pensando en lo que no pasará, de llorar sintiendo que los mejores años de su vida se fueron para no volver, que hace tiempo dejó de ser ella.
Sólo quiere buscarse, en el lugar que sea: en un tren, en diciembre, en la Vía Láctea, entre cristales...
Sólo buscarse y encontrarse antes de que él lo haga porque, entonces, no habrá vuelta atrás.



3 comentarios :

  1. Muy bueno.
    "Se halla entre cuatro paredes llenas de recuerdos que un día le pertenecieron y, ahora, son extraños" completamente de acuerdo.

    ResponderEliminar
  2. Dicen que para encontrarle, primero tenemos que encontrarnos a nosotros mismos. No estoy seguro de si tienen razón o no, pero creo que tienen razón. Una buena entrada :)
    Muchas gracias por tu comentario en mi entrada, me alegra mucho que te haya gustado. Nos seguimos leyendo! :)

    ResponderEliminar
  3. Concuerdo con D. Nadie la mejor froma de encontrarse, es empezando por uno mismo. Las paredes son los cascajos de lo que fuimos de lo que ya no somos.
    Aveces tenemos que reinventarnos y buscar quien realmente somos.
    un abrazo enorme y nos leemos.
    pasate por mi blog cuando gustes

    ResponderEliminar

Muchas gracias por leer la entrada, si te ha gustado, no dudes en dejarme tu comentario y, si no es así, también aceptos críticas.