13 de febrero de 2015

Té, quiero



Té, quiero,
no importa el sabor;
si es verde
o rojo,
¿qué se yo?

Si el primero te da pie a pensar
que puedes
y quizá quiero
que vuelvas;
deséchalo.

En cuanto al segundo,
cuento ya los minutos
y horas
pretendiendo detener el tiempo
y, si es posible,
a tu recuerdo
y a ti
también.

Y es que ya más
llamas
no quedan
para calentar café.
Además,
me llamas
y dices: "Solo queda té"
para dejarme sola y marcharte
otra vez.

Puede que, al fin
y al cabo,
sea una suerte
querer té
ahora que ya no voy a
quererte
más.

1 de febrero de 2015

Fingiré...



Fingiré que no odio el tiempo.
Fingiré que no te echo de menos, que tu recuerdo no está presente en cada una de las cuatro paredes que rodean mi corazón.
Fingiré que mis labios odian pronunciar tu nombre.
Fingiré que mi boca no necesita respirar tu aliento, que puedo sobrevivir sin besarte ni pensarte.
Fingiré que te he olvidado.
Fingiré que no te quiero, que nunca lo hice, que no llegaste a ser especial. Fingiré por ti, por mí, por los dos.
Fingiré todo esto, y te darás cuenta.
Pero fingirás no haberlo hecho,
para darme la satisfacción de fingir que disimular está entre mis virtudes.
Fingiré hasta que todas las conjugaciones del verbo fingir dejen de tener sentido, hasta que el indicativo nos indique que te quise en pretérito perfecto y que querría, en honor al condicional pero sin condiciones, no tener que estar fingiendo, aunque sea en gerundio. ¿Sabes? ojalá quiera el futuro en subjuntivo darte lo que yo no fui capaz.


SÍGUEME EN: BLOGLOVIN' // FACEBOOK // ASK // TUMBLR // INSTAGRAM